Consecuencias psicológicas y sociales de la pre-jubilación

El ultimo día de trabajo de Bill Gates

Como afirma Moragas (1991) los jubilados deben aceptar un “rol sin rol”. En realidad estas personas no se sienten jubiladas ni tampoco desempleadas; son muy pocas las que aceptan la etiqueta de “jubilado”.

El prejubilado suele precibir su vida laboral como “interrumpida” y ese es el punto central: ¿como seguir adelante a partir de ese salto en el tiempo?.

Se deduce entonces la necesidad de implantar estrategias preventivas que articulen programas con contenidos mínimos:

  • reciclaje personal sobre la base de un diagnóstico de los propios recursos
  • reformulación positiva del self
  • redes sociales
  • resolución de problemas familiares

El perfil tipo del prejubilado es varón, de entre 55/59 años, casado, con estudios medios o primarios.

Las investigaciones coinciden en que el nivel de estudios condiciona la forma en que se vive esta etapa, a mayor nivel educativo menor ansiedad y depresión.

Por lo que podemos concluír que el nivel educativo actúa como un factor protector; lo mismo pasa con el ocio y la socialización correlacionada con haber ejercido roles directivos con gente a cargo. Obviamente también es menor el nivel de depresión y ansiedad en los prejubilados que practican deporte: el debate se abre sobre si el ejercicio fisico es en si mismo un factor preotector o si las personas que ELIGEN la actividad física son menos depresivas.

Los estudios muestran  una correlación significativa entre el paso del tiempo desde la prejubilación y la aparición de síntomas depresivos e inversa en relación al estrés. Conclusiones obvias por otra parte: elc ambio de rutina cambia la percepción de estres auqnue no lo elimina: el miedo al espacio vacío puede ser muy estresante.

Queda claro que los pre-jubilados menores de 50 años tiene una autopercepción menos ligada a su rol laboral o profesional que favorece el reciclaje.

El problema reside en que el individuo rara vez planifica su pre-jubilación que en general le viene impuesta.

Finalmente, los individuos que comienzan una etapa de “vida laboral interrumpida” tienden a evaluar negativamente su vida pasada y sufren alteraciones del “si mismo” que requiere atención.

Proponemos:

  • Counselling para el cambio: entrenamiento en habilidades sociales y cognitivas que permitan reformular el cambio
  • Incorporación de nuevos hábitos con enfasis en la salud y el bienestar personal: ver el cuerpo como es pero desarrollando todas sus posibilidades
  • Ocio terapeutico: aprender a gestionar el tiempo libre sobre la idea del “fluír”: no se trata de ocupar el tiempo libre sino de APROVECHAR el tiempo libre
  • Reforzamiento de las redes sociales: nuevas tecnologías / viejos amigos
  • valoración de la familia y la pareja: nuevos modos de relación

Fuente: Leturia,F J; Yanguas, JJ; Leturia, M (1994):La jubilación laboral y su impacto psicológico: del afrontamiento a la preparación.GeriatriKa 10(6)

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